Fija, variable o mixta: decidir sin bola de cristal
La pregunta estrella tiene trampa: se responde como si fuera una predicción ("¿subirá el euríbor?") cuando es una decisión de tolerancia al riesgo ("¿qué pasa conmigo si sube?"). Nadie — ni el director de tu oficina, ni los analistas, ni este curso — sabe dónde estará el euríbor en 2035. La buena noticia: no te hace falta saberlo.
Cómo funciona cada una
- Fija: mismo tipo (y misma cuota) toda la vida del préstamo. Pagas una prima por la certeza: históricamente, las fijas se ofrecen algo por encima de donde está la variable en ese momento.
- Variable: euríbor + diferencial (p. ej. euríbor + 0,55), revisada cada 6 o 12 meses. Naciste con la cuota de hoy, pero firmaste la de cualquier futuro: quien firmó en 2021 con euríbor negativo vio su cuota subir 300-400 € en 2023.
- Mixta: fija los primeros 5-15 años, variable después. Ojo al diseño comercial: te protege durante los años previsibles… y te pasa a variable justo cuando nadie puede prever nada.
El test del peor escenario (esto decide, no el euríbor)
Coge tu hipoteca y calcula la cuota variable con euríbor al 4 % (nivel visto en 2008 y rozado en 2023-24; con la calculadora de cuota tardas un minuto):
- ¿La cuota resultante sigue por debajo del 35 % de tus ingresos? La variable es una opción legítima para ti: cobras la prima de riesgo que otros pagan por dormir tranquilos.
- ¿Te aprieta o te ahoga? Fija, sin dudarlo. No estás "pagando de más": estás comprando un seguro contra un riesgo que no puedes absorber. Es la misma lógica del seguro de hogar — nadie lo llama perder dinero.
Los matices que el comercial no subraya
- El diferencial importa más que el euríbor: el euríbor es igual para todos; el diferencial es tuyo para siempre y sí se negocia (lección siguiente).
- La fija también se negocia: entre entidades hay diferencias de 0,5-1 punto para el mismo perfil. En 25 años, decenas de miles de euros.
- Mixta ≠ mitad de riesgo: es riesgo aplazado. Valórala solo si el tramo fijo cubre tus años de mayor vulnerabilidad (hijos pequeños, un solo sueldo) y llegarás al tramo variable con la deuda ya reducida.
- Cambiarse después es posible (novación, subrogación o cancelar y abrir otra), pero con costes y siempre a los precios del momento — no cuentes con "ya cambiaré si se pone feo": cuando se pone feo, las fijas ya se han encarecido.
Ideas clave
- No es una predicción, es un test de supervivencia: calcula tu cuota con euríbor al 4 % y mira si respiras.
- La fija es un seguro, no una derrota; la variable es legítima solo si absorbes el peor escenario.
- Negocia el diferencial (variable) o el tipo (fija): es tuyo durante décadas.
Ponte a prueba
Comprueba que te llevas lo importante de esta lección. Sin nota, sin registro: es solo para ti.