Vender con cabeza: plusvalías, pérdidas y compensación
Llega el momento de vender — por rebalanceo, por necesidad o por estrategia — y aquí es donde el ahorrador informado paga notablemente menos que el despistado, con total legalidad. Tres mecanismos lo explican.
1. Compensación: las pérdidas valen dinero
Dentro de la base del ahorro, las pérdidas restan a las ganancias. Vendiste un fondo con +8.000 € y unas acciones con −3.000 €: tributas por 5.000 €, no por 8.000. El ahorro directo: unos 600 € en este ejemplo.
Reglas del juego:
- Ganancias y pérdidas patrimoniales (ventas) se compensan entre sí; los rendimientos (intereses, dividendos) forman otro sub-cubo. Entre cubos solo se compensa hasta el 25 % del saldo positivo del otro.
- ¿Más pérdidas que ganancias? El exceso se guarda 4 años: una mala racha genera un "crédito fiscal" que reduce las plusvalías de los próximos ejercicios. Guarda esas cifras — el borrador no siempre las arrastra bien.
2. La cosecha de pérdidas (tax-loss harvesting), versión española
Estrategia clásica de fin de año: si tienes plusvalías realizadas y alguna posición en rojo que ya no quieres, vender la perdedora antes del 31 de diciembre aflora la pérdida y rebaja la factura de ese año. Legal y estándar — con una trampa que evitar:
La regla de los dos meses: si recompras valores homogéneos (las mismas acciones, el mismo fondo) en los 2 meses anteriores o posteriores a la venta con pérdida, Hacienda no te deja computar la pérdida todavía (se difiere hasta que vendas definitivamente). Vender y recomprar al día siguiente "para apuntarme la pérdida" no funciona.
Solución práctica: espera los dos meses… o recompra algo similar pero no homogéneo (otro fondo de la misma categoría, otro índice parecido): mantienes exposición al mercado y la pérdida computa.
3. FIFO: qué vendes cuando vendes
Compraste el mismo fondo en varias tandas a precios distintos y ahora vendes una parte: Hacienda aplica FIFO (first in, first out): vendes fiscalmente las participaciones más antiguas — normalmente las más baratas, es decir, las de mayor plusvalía. No puedes elegir "vendo las caras para pagar menos". Implicaciones:
- Los reembolsos parciales de posiciones viejas afloran más ganancia de la que intuyes: calcula antes de vender.
- En parejas: comprar en cuentas separadas o productos distintos da flexibilidad que el FIFO en una sola posición no permite.
El principio superior: la fiscalidad acompaña, no dirige
Todo lo anterior optimiza decisiones que ya querías tomar. Lo que no debe pasar es lo contrario: aguantar una mala inversión "para no pagar", o vender una buena "para aprovechar pérdidas". Primero la decisión de inversión; después, ejecutarla de la forma fiscalmente más elegante. El perro mueve la cola — no al revés.
Ideas clave
- Pérdidas y ganancias se compensan (y el exceso de pérdidas vale 4 años): decláralas siempre.
- Cosecha de pérdidas sí, pero con la regla de los 2 meses en mente: nada de vender y recomprar lo mismo.
- FIFO: al vender parcialmente, salen las participaciones antiguas — calcula la plusvalía real antes.
Ponte a prueba
Comprueba que te llevas lo importante de esta lección. Sin nota, sin registro: es solo para ti.