El balance: la foto del patrimonio
Si la cuenta de resultados es la película de un año, el balance es la foto de un instante: qué tiene la empresa, qué debe y qué queda para sus propietarios. Su ecuación fundamental no falla nunca:
Activo = Pasivo + Patrimonio neto
Todo lo que la empresa tiene (activo) se ha financiado o con dinero ajeno (pasivo) o con dinero de los socios (patrimonio neto).
El activo: lo que la empresa tiene
- Activo corriente — se convierte en dinero en menos de un año: caja, clientes pendientes de pago, existencias.
- Activo no corriente — la infraestructura: fábricas, maquinaria, patentes, participaciones a largo plazo.
El pasivo: lo que la empresa debe
- Pasivo corriente — vence en menos de un año: proveedores, deuda bancaria a corto, impuestos pendientes.
- Pasivo no corriente — deuda a largo plazo: préstamos, bonos emitidos.
El patrimonio neto: lo que es de los socios
Capital aportado más beneficios retenidos a lo largo de la vida de la empresa. Es el residuo: si vendieras todo el activo y pagaras toda la deuda, esto es lo que quedaría.
Tres comprobaciones rápidas
- Liquidez: ¿el activo corriente cubre el pasivo corriente? Un ratio por debajo de 1 avisa de tensiones de tesorería.
- Endeudamiento: deuda financiera neta / EBITDA. Por debajo de 2× suele ser cómodo; por encima de 4×, la empresa trabaja para el banco.
- Patrimonio neto negativo: la empresa debe más de lo que tiene. Quiebra técnica; huye salvo que entiendas muy bien la excepción.
La deuda no es mala — es palanca
Financiarse con deuda barata para invertir en proyectos que rentan más que su coste crea valor: es el apalancamiento bien usado. El problema es la deuda que financia gasto corriente o proyectos que no rentan. La pregunta correcta nunca es "¿cuánta deuda hay?" sino "¿qué compró esa deuda y cuánto renta?".
Ideas clave
- Activo = Pasivo + Patrimonio neto, siempre.
- Liquidez y endeudamiento se leen en dos ratios rápidos.
- La deuda es una herramienta: juzga qué financia, no solo cuánta es.