Defensiva Riesgo bajo

Cartera permanente

Cuatro partes iguales — acciones, bonos largos, oro y efectivo — diseñada para aguantar cualquier clima económico sin predecir ninguno.

La cartera permanente de Harry Browne parte de una confesión de humildad: nadie sabe qué viene — ¿crecimiento, recesión, inflación, deflación? Pues cartera para los cuatro climas, a partes iguales, y que siempre haya algo funcionando.

Qué lleva y por qué

ComponentePesoBrilla cuando hay…
Acciones (indexadas)25 %Crecimiento
Bonos de gobierno a largo plazo25 %Deflación / recesión
Oro25 %Inflación / crisis de confianza
Efectivo / letras a corto25 %Recesión, y da munición para rebalancear

En cada escenario económico, al menos una pata sufre y otra vuela. El resultado histórico: rentabilidad moderada (4-5 % anual nominal a largo plazo) con caídas máximas sorprendentemente pequeñas — donde la bolsa se dejaba un 40 %, la permanente rara vez pasó del 10-15 %.

El precio de dormir tan tranquilo

Rentabilidad esperada claramente menor que una cartera con más bolsa: la mitad de la cartera (oro + efectivo) no produce nada — el oro no paga dividendos y el efectivo pierde contra la inflación la mayoría de años. Pagas esa "prima de seguro" a cambio de estabilidad extrema. En décadas alcistas de bolsa, verás a los demás ganar mucho más; ese es el trato y conviene firmarlo sabiéndolo.

El mantenimiento

Rebalanceo por bandas: cuando una pata pasa del 35 % o cae del 15 %, se devuelve todo a 25/25/25/25. En la práctica, una revisión anual sobra.

Para quién es

Para quien prioriza no perder sobre ganar mucho: patrimonios ya construidos, gente cerca de la jubilación, o inversores cuya paz mental vale más que dos puntos de rentabilidad. Para un joven acumulando a 30 años vista, suele ser demasiado freno — su clima es el largo plazo, y a largo plazo el motor son las acciones.

Contenido educativo: esta cartera es un modelo clásico explicado con fines formativos, no una recomendación personalizada de inversión.